Mayo me llevó a contar a La Palma y a Castro Urdiales, además de las sesiones en Madrid y Guadalajara. Dos viajes que tuvieron su sitio en un mes con muchos encuentros para bebés y sus familias, y también cuentos para personas adultas.

El día 9 estuve en La Palma. Llevar mis cuentos hasta la isla merece un recuerdo especial en este repaso del mes.

Los encuentros con bebés y sus familias ocuparon buena parte de la agenda. Estuve en Majadahonda, Pinto y las bibliotecas de Vicálvaro y Francisco Ayala, en Madrid, compartiendo cuentos con quienes empiezan a descubrir todo lo que se puede hacer con la palabra.

Contar para estas edades forma parte habitual de mi trabajo. Las familias también participan en la escucha y cada encuentro tiene su propio ritmo.

En Madrid estuve, además, en la Biblioteca Mario Vargas Llosa y en La Chata. En la Biblioteca San Fermín hubo una sesión de cuentos adaptados. Preparar cada encuentro teniendo en cuenta a quienes van a escuchar es parte del oficio y del trabajo que hay antes de ponerse a contar.

El día 22 fui a Azuqueca de Henares para una sesión de narración oral dirigida a personas adultas. Me gusta que en la agenda haya espacio para públicos de distintas edades y que las personas adultas también encuentren ocasiones para escuchar cuentos.

Al final del mes estuve en Alcorcón y viajé a Castro Urdiales, donde conté el día 31. Una última parada en Cantabria para cerrar mayo.

Durante estas semanas continuaron también las llamadas de Cuentos por teléfono, llevando historias a niños, niñas y jóvenes que no podían acercarse a una sesión presencial.

Gracias a quienes organizaron estos encuentros y a quienes vinisteis a escuchar, con bebés en brazos, en familia o por vuestra cuenta. Seguimos contando.